¿Qué es un volcán?

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Definición de Volcán

Es un punto de la superficie terrestre por donde sale al exterior el material fundido (magma) generado en el interior de la Tierra y, ocasionalmente, material no magmático. Estos materiales se acumulan alrededor del centro emisor, dando lugar a relieves positivos con morfologías diversas. Según esta definición, un volcán no representa únicamente una morfología (en forma de montaña), sino que es el resultado de un complejo proceso que incluye la formación, ascenso, evolución, emisión del magma y depósito de estos materiales.

Volcán Etna (Sicilia Italia). Erupción 2001. Foto Marco Fulle.

Origen de los volcanes

Los volcanes son una manifestación en superficie de la energía interna de la Tierra. La temperatura y la presión se incrementan a medida que nos acercamos al centro de la Tierra, alcanzándose temperaturas de 5000 ºC en el núcleo. El efecto combinado de la temperatura y la presión a distintas profundidades provoca un comportamiento diferente de los materiales que se estructuran en varias capas:

  • La corteza, fría y muy rígida, es la capa externa.
  • El manto, con temperaturas superiores a los 1000 ºC, presenta un comportamiento semirrígido. En los niveles superiores es donde se originan los magmas por fusión parcial de las rocas que allí se encuentran. En el manto inferior (Astenosfera), los materiales se mueven lentamente debido a las corrientes de convección originadas por las diferencias de temperatura entre la parte superior y el núcleo, provocando el movimiento de las placas tectónicas.
  • El núcleo es la parte más interna y más densa de la Tierra. Se encuentra a una temperatura próxima a los 5000 ºC. Debido a esta elevada temperatura, los materiales se comportan como un líquido (núcleo externo); sin embargo, en la zona más profunda se encuentran en forma sólida debido a la elevadísima presión que soportan.

La actual estructura interna de la Tierra se ha ido formando a medida que el planeta ha ido envejeciendo y enfriándose. En la fase inicial los materiales no están fundidos como suele creerse. La acumulación de materiales sólidos (polvo, meteoritos,  etc) va creciendo progresivamente  a medida que la Tierra va creciendo y aumenta su capacidad de atracción de otros cuerpos. La energía de los impactos va aumentando la temperatura planetaria y al seguir creciendo de tamaño el calor generado en estos procesos es cada vez mayor y va aumentando la temperatura en el interior de la Tierra ya que el generado en las capas superficiales se disipa rápidamente.

Secuencia:

a- Empiezan los impactos.  Cada impacto aumenta el tamaño y produce calor que se disipa.

b- Aumenta el tamaño del planeta. Parte del calor se genera por compresión en profundidad dada la baja conductividad térmica de los materiales la disipación es muy muy lenta. Aumenta la temperatura en el interior

c- Sigue aumentado el tamaño y con ello los impactos y la temperatura interior.

d- La desintegración de elementos radioactivos genera a su vez calor en el interior que tampoco puede disiparse fácilmente.

 

El origen del calor del interior de la Tierra

El origen del calor terrestre es la suma de procesos físicos y químicos que tienen lugar de forma diferenciada en su interior.

Calor remanente de la formación del planeta: Se trata del calor, aún presente, producto de las colisiones entre los residuos estelares del disco protoplanetario que dio origen a la Tierra.

 

Descomposición radiogénica de isótopos: corteza y manto. Las rocas que forman la litosfera (compuesta por la corteza y la parte superior del manto), son ricas en minerales que contienen elementos radioactivos como los isótopos 235U, 238U, 232Th y 40K. Las reacciones de descomposición de estos isótopos son exotérmicas. La descomposición radiogénica de isótopos es el proceso que aporta más calor a la superficie de la Tierra. Hay que tener presente que la temperatura de la Tierra aumenta hacia el interior desde una media global en superficie de 15 ºC hasta más de 5000 ºC en el núcleo interno.

 

Reacciones fisicoquímicas exotérmicas: manto terrestre. Las elevadas presiones y la alta temperatura provocan que los minerales sean inestables y se produzcan cambios de fases continuos, que a su vez generan energía en forma de calor.

 

Calor latente de cristalización: límite entre el núcleo interno y el núcleo externo. El núcleo interno se halla en estado sólido mientras que el núcleo externo es líquido. En el núcleo externo se dan reacciones de cristalización de forma continuada; estas reacciones de son exotérmicas y por tanto desprenden calor. Este calor se denomina calor latente de cristalización.

 

Gravitación: La gravedad ejerce una fuerza de compresión hacia el centro del planeta, y en el proceso de contracción de la masa terrestre se genera calentamiento por fricción.

 

Calor cinético o de rozamiento: entre el núcleo externo y el manto terrestre. Es la energía en forma de calor que se libera como consecuencia del rozamiento producido por la distinta respuesta del núcleo externo y el manto ante los campos de fuerza de la Luna y el Sol (fuerzas de marea).

 

Fuente: http://www.icgc.cat/es/Ciudadano/Informate/Recursos-geologicos/Geotermia/El-origen-del-calor-de-la-Tierra

 

La actividad volcánica actual es sólo un resto de este proceso (Fig. 1).

Figura 1 . Interior de la Tierra. 1 Corteza, 2 Manto superior hasta 950 Km., 3 Manto Inferior a 15 Km. en océanos y a 45 Km. bajo los continentes, 4 Núcleo Externo a 2900 Km. y 5 Núcleo Interno a 5000 Km. hasta el centro de la Tierra a 6350 Km

 

 

 

 

 

La localización geográfica de Los Volcanes

La localización geográfica de los volcanes actuales está relacionada con la división en placas de la corteza terrestre. A medida que se fue enfriando la superficie de la Tierra, fueron apareciendo zonas sólidas de materiales ligeros que flotaban sobre otros todavía fundidos. Estas zonas sólidas dieron lugar a las primeras masas continentales que son arrastradas por las corrientes de convección del interior de la Tierra. Con el tiempo, han ido creciendo estas masas continentales, disminuyendo las corrientes de convección y aumentando la rigidez de las capas exteriores al irse enfriando la Tierra.

Figura 2 . Principales placas tectónicas y dirección de movimiento.

En la actualidad (Fig. 2), la superficie de la Tierra está dividida en bloques, llamados placas tectónicas, que siguen moviéndose a diferente velocidad (varios centímetros por año). En los bordes de estas placas es donde se concentran las manifestaciones externas de la actividad del interior de la Tierra; procesos orogénicos (pliegues y fallas), volcanes (Fig. 3) y terremotos. Estos bordes pueden ser convergentes, divergentes y transcurrentes.

Figura 3 . Mapa de situación de los volcanes activos. Obsérvese su distribución mayoritaria siguiendo los bordes de placa.

 

En los bordes convergentes (Fig. 4), una de las placas se introduce debajo de la otra en un proceso llamado subducción , que da origen a una intensa actividad sísmica y a magmas, que pueden salir al exterior, formando zonas volcánicas características (Los Andes, Japón).

Figura 4 . La corteza oceánica (B), más pesada, se hunde debajo de la corteza continental (A) más ligera. Este proceso provoca el plegamiento de la corteza continental (1), fusión de la placa generando magmas (2) que producen erupciones volcánicas (3). El movimiento relativo de ambas placas da origen a terremotos superficiales y profundos (4)

En los bordes divergentes (Fig. 5), dorsales oceánicas rift continentales, las placas se separan facilitando el ascenso del magma (Dorsal Oceánica, Islandia, Rift Africano).

Existen otras áreas volcánicas situadas sobre fracturas asociadas a los bordes transcurrentes (Islas Azores, Portugal). Otros volcanes están situados en zonas intraplaca (Hawai, USA). En la figura 6 se muestran las áreas volcánicas europeas.

Figura 5 Las placas divergentes (A) se separan como consecuencia del ascenso de material (C) procedente del manto (B), formando nueva corteza en las dorsales oceánicas (D) o rift continentales.

 

 

 

Figura 6 . Áreas volcánicas activas europeas: 1 Islas Canarias -Teide- (España), 2 Islas Madeiras (Portugal), 3 Islas Azores (Portugal), 4 Sicilia -Etna- (Italia), 5 Islas Eolias -Vulcano, Lipari, Volcanello y Stromboli- (Italia); 6 Nápoles -Vesubio- (Italia); 7 Kos -Kos- (Grecia); 8 Santorini -Santorini- Grecia; 9 -Milos- (Grecia); 10 Península de Methana -Methana- (Grecia).

Áreas volcánicas antiguas en las que no aparece en la actualidad ningún signo de volcanismo activo: 11 Almería -Sierra del Cabo de Gata- (España); 12 Ciudad Real -Campo de Calatrava- (España); 13 Valencia -Cofrentes- (España); 14 Castellón -Islas Columbretes- (España); 15 Gerona -La Garrotxa- (España); 16 Cuenca de Limania (Francia); 17 Cuenca del Rhin (Alemania); 18 Praga (Rep. Checa); 19 Roma -Sabatini- (Italia)

En azul turquesa aparecen muchas áreas volcánicas que han tenido erupciones hace menos de 10000 años junto a otras con más del millón de años. No se puede afirmar que no pueda haber una erupción en ellas. La Tierra no ha cambiado en el último millón de años. En Canarias tenemos ejemplo de periodos de reposo de varios miles de años entre erupciones en alguna de las islas (Lanzarote es un buen ejemplo)

Por ejemplo los italianos consideran la posibilidad de una erupción y el consiguiente riesgo para Roma en los Montes de Sabatini  y se han registrado varias crisis sísmicas en 1989-1990 y 2006-2007 ( Geochronology of the most recent activity in the Sabatini Volcanic District, Roman Province, central Italy https://doi.org/10.1016/j.jvolgeores.2010.07.003)

En España es posible que suceda en todos los campos volcánicos cuaternarios:  Campos de Calatrava, Cofrentes o La Garrotxa.

La actividad eruptiva

La erupción es el resultado de la llegada del magma a la superficie del planeta (Fig. 1). El magma puede llegar directamente desde la zona de generación, situada a 70-100 Km. de profundidad, ascendiendo por fracturas abiertas durante fases distensivas de la corteza. Otras veces lo hace después de haber reposado en cámaras magmáticas, interviniendo en el inicio de la erupción diferentes procesos de desgasificación, mezclas de magmas y de la actividad tectónica.

La actividad volcánica se clasifica en función del grado de explosividad y está controlada por la cantidad de gas presente en el magma; a medida que aumenta es mayor la explosividad resultante. El magma contiene gases disueltos con una proporción en peso que puede llegar al 5%; en algunos casos puede incorporar agua procedente del mar o de acuíferos, que se traduce en un incremento del gas disponible. Los componentes principales del gas volcánico son: agua (H2O, casi el 80% del total), dióxido de carbono (CO2), anhídrido sulfuroso (SO2), y ácido sulfhídrico (H2S) y ya en mucha menor proporción hidrógeno (H2), cloro (Cl), flúor (F), etc.

La clasificación tradicional de la actividad volcánica y los mecanismos que provocan la erupción están actualmente en proceso de revisión, después de los estudios realizados en las últimas erupciones (Pinatubo 1991. Filipinas; Unzen 1991. Japón; Isla de Montserrat 1997 Puerto Rico; Reventador 2002. Ecuador, etc…). Sin embargo, es conveniente establecer un criterio que nos permita diferenciar, de forma muy general, unas erupciones de otras. En este sentido se ha establecido el Índice de Explosividad Volcánica (VEI) en función del volumen de material emitido y la altura alcanzada por la columna explosiva (Fig. 2).

La descarga muy rápida a la atmósfera de un gran volumen de gas y gotas de magma, todo ello a alta temperatura, da lugar a una columna eruptiva que alcanza grandes alturas. A medida que asciende va enfriándose, hasta llegar a una altura en la que columna y atmósfera tienen la misma temperatura, momento en el que cesa el ascenso. A partir de aquí, los materiales son arrastrados por el viento y empiezan a caer, primero los más grandes y pesados, mientras que los más finos pueden permanecer mucho tiempo en la estratosfera. El índice describe también el grado de inyección de cenizas que la erupción provoca en la atmósfera y estratosfera.

Materiales y peligros volcánicos

La salida del magma a la superficie se produce en tres formas: líquido (lavas), gases y proyección de fragmentos sólidos (piroclastos, de piros fuego y clasto fragmento). La cantidad  de gas presente en el magma es el condicionante para que la erupción sea tranquila o explosiva, y de que predomine la emisión de lavas o de piroclastos. Recordemos que una explosión es el resultado de la expansión brusca del gas; un material  explosivo corresponde a una reacción química que produce en muy poco tiempo una gran cantidad de gas.

La peligrosidad puede definirse como la probabilidad de que un lugar, en un intervalo de tiempo determinado, sea afectado por un evento peligroso. El concepto de peligrosidad volcánica engloba aquel conjunto de eventos que se producen en un volcán y pueden provocar daños a personas o bienes expuestos. Por este motivo, la historia eruptiva de un volcán es un factor importante a la hora de determinar su peligrosidad volcánica, al permitirnos definir de forma aproximada su estado actual o más reciente y prever su comportamiento en el futuro (Fig. 41). Los mapas de peligro expresan el grado de probabilidad de que uno de los fenómenos volcánicos (coladas de lava, caída de piroclastos, lahares, etc.) afecte un lugar concreto en un determinado intervalo de tiempo. Cuando estos mapas se hacen para una amplia zona (isla o municipio) y un intervalo de tiempo de 100 años, la información obtenida se utiliza como base para los Planes Generales de Ordenación del Territorio.

Los fenómenos que ocurren en un volcán son bien conocidos desde hace mucho tiempo; sin embargo, para valorarlos en su aspecto directamente relacionado con el riesgo volcánico, es útil repasar las grandes catástrofes de las que tenemos noticias. Se observa, en líneas generales, que las pérdidas en vidas humanas han ocurrido por efectos indirectos (tsunamis, lahares, pérdida de cosechas, etc.) o por una mala gestión de la crisis, pues un volcán no pasa inmediatamente del más absoluto reposo a la más violenta actividad; todas las grandes erupciones vienen precedidas de actividad menor y con la suficiente antelación para tomar las medidas de evacuación de las poblaciones próximas.

La mayor parte de los eventos volcánicos sólo afectan a las proximidades del volcán, como la caída de bombas y las nubes de gases tóxicos, o bien presentan una movilidad baja, como las lavas. Incluso los grandes efectos del volcanismo explosivo están limitados a un entorno de pocos kilómetros, excepto la  caída de cenizas arrastradas por el viento a grandes distancias.  Otras catástrofes asociadas a los volcanes, como pueden ser los  lahares o los deslizamientos de ladera pueden ocurrir sin erupción o terremoto, disparados simplemente por unas lluvias anormales que inestabilizan los materiales volcánicos.

El estudio de la peligrosidad volcánica exige dividir cada uno de los episodios volcánicos en elementos muy sencillos que se evalúan independientemente.

Lavas

Las lavas son rocas de composición homogénea emitidas en forma líquida durante una erupción volcánica. Las propiedades físicas de la lava (especialmente la viscosidad), la variación de temperatura durante su recorrido, el volumen de material emitido y las características del terreno por el que discurre, influyen sobre la morfología final que adquieren. Las lavas muy fluidas se extienden cubriendo grandes extensiones con un pequeño espesor. Las lavas viscosas poseen mayor altura, pero recorren distancias menores y el caso extremo son las lavas muy viscosas que se quedan sobre el propio centro de emisión, formando un domo (Fig. 1). Es importante decir que las lavas se mueven lentamente, salvo casos muy excepcionales, y lejos de los centros de emisión se mueven a unos pocos metros por hora. Por ello, es muy difícil que causen pérdidas de vidas humanas.

La altura mínima que debe poseer una lava para que pueda moverse se conoce como altura crítica y depende de la cizalla umbral, es decir la cizalla (rozamiento) mínima que debe aplicarse para que el fluido pueda moverse. La altura crítica va desde unos pocos centímetros hasta varias decenas de metros; las lavas de la erupción de Timanfaya (Lanzarote, Islas Canarias) poseen alturas críticas, moviéndose en el plano horizontal, entre 1.5 y 3 m. En el volcán Teide (Tenerife, Islas Canarias) podemos encontrar lavas con más de 20 m. de altura crítica. A medida que la colada se enfría, va aumentando su cizalla umbral y con ello la altura crítica, por eso, a grandes distancias del centro de emisión la colada tiene mayor espesor. En la anatomía de una lava (Fig. 2) podemos distinguir inicialmente la superficie en contacto con la atmósfera, cuyo aspecto depende del régimen de movimiento de la colada, después observamos el cuerpo de la colada, de aspecto masivo, ya que se enfría lentamente. En la base, encontramos una capa de escorias, formada por el enfriamiento rápido de la lava en contacto con el suelo, más los materiales que ha ido arrastrando y las alteraciones que haya producido por las elevadas temperaturas sobre el propio suelo. El aspecto superficial de una lava (Fig. 2) es muy espectacular, pero meramente anecdótico; ello es debido a la cizalla que el movimiento del interior de la colada ejerce sobre la superficie cuando ésta empieza a solidificarse. Si la cizalla es pequeña, simplemente provoca una leve ondulación en la superficie, que se conoce con el nombre hawaiano de lavas pahoe-hoe, que significa superficie por donde se puede caminar con los pies descalzos. Cuando la cizalla es lo suficientemente grande, rompe la capa superficial ya parcialmente solidificada, que después el movimiento irá triturando y redondeando; las superficies así creadas se conocen también con el término hawaiano de lavas aa. Las lavas al enfriarse, experimentan una contracción que produce sistemas de fracturas y disyunciones, siendo los principales tipos las disyunciones columnar y lenticular. Otro aspecto que presentan las lavas es la disyunción esferoidal (en bolas de descamación), producidas por la meteorización e infiltración de la humedad a través de las grietas ya existentes.

Gases

Los gases, contenidos en el magma, se emiten a elevada temperatura y ascienden en forma de una columna convectiva, hasta llegar a la altura en la que columna y atmósfera tienen la misma temperatura, cesando entonces el ascenso. Esta columna tiene capacidad para arrastrar gran cantidad de piroclastos y materiales sólidos arrancados del conducto. Como ya se ha indicado anteriormente el gas es el causante del mayor o menor grado de explosividad de la erupción. Además de la salida violenta por el cráter durante la erupción, el gas puede escapar por pequeñas fracturas del edificio volcánico y zonas próximas, dando lugar a fumarolas. También puede salir disuelto en el agua de los acuíferos existentes en el área, originando aguas termales y medicinales. Finalmente, algunos gases como el dióxido de carbono (CO2) pueden escapar por difusión a través del suelo, incluso en áreas muy alejadas del volcán (Fig. 3).

Los gases procedentes del magma circulan por el sistema de fracturas, interaccionando con los distintos acuíferos y saliendo a la superficie en forma de fumarolas o de fuentes termales. El SO2 y el CO2 se consideran los componentes más significativos de la presencia de magma. Para obtener información completa sobre la composición del gas volcánico, la única forma consiste en realizar un muestreo directo de las fumarolas, analizándose posteriormente en el laboratorio mediante las técnicas químicas habituales. Esto se debe, fundamentalmente, a que los gases se disipan rápidamente y son fácilmente contaminables, además de salir a elevada temperatura y ser corrosivos, imposibilitando con ello la instalación de sensores de forma permanente.

Flujo y caída de piroclastos

Los fragmentos sólidos o piroclastos expulsados durante una erupción volcánica proceden de la fragmentación del magma producida por la expansión violenta de las burbujas del gas que contiene. Los piroclastos abarcan una gran variedad de tamaños, recibiendo distintos nombres según sus dimensiones:

  • Bloques – mayor de 64 mm
  • Lapilli – Entre 64 mm y 2 mm
  • Ceniza – Menor de 2 mm

Estos materiales fragmentarios son arrastrados violentamente por el gas hasta la boca de emisión. Los más grandes son proyectados balísticamente, incluso a grandes distancias (40 km. en el volcán Asama en Japón), mientras que los más pequeños se incorporan a la columna. Una parte de estos materiales se acumula alrededor del centro emisor formando un cono de cinder o escoria.

Algunos fragmentos de magma del tamaño lapilli a bloque son expulsados en forma líquida, enfriándose parcialmente durante su trayectoria de caída, adoptando formas redondeadas o fusiformes que reciben el nombre de bombas. Las escorias se forman por la soldadura de varios fragmentos que al caer no están totalmente fríos. Las pumitas son materiales fragmentarios muy vesiculados (llenos de pequeñas cavidades producidas por la expansión de las burbujas de gas), generalmente de color claro y densidad inferior al agua.

En otros casos, la columna no posee suficiente fuerza ascensional para elevar todo el material incorporado, produciendo el colapso de la misma; este material cae sobre el volcán, descendiendo rápidamente por las laderas y formando densos flujos que se mueven a gran velocidad (500 km/hora), temperaturas elevadas (700 oC), con gran capacidad de transporte y pueden recorrer hasta 100 km de distancia. Este fenómeno se conoce como colada piroclástica y es uno de los más violentos que pueden ocurrir en una erupción. También existe otro tipo de flujos, producidos cuando la cantidad de gas es muy superior a la cantidad de ceniza, llamadas oleadas piroclásticas (surge) y su movimiento presenta un carácter turbulento.

Los flujos piroclásticos (Fig. 4), característicos del volcanismo explosivo, descritos anteriormente (colada y oleada piroclástica), son los procesos más violentos que pueden ocurrir en un volcán. Una gran masa de gases y cenizas, a temperaturas superiores a 700 ºC se mueven con una velocidad de 150 m/s (540 Km./h) y pueden recorrer distancias de hasta 100 Km. La alta velocidad de estos flujos se explica porque se mueven sobre un colchón formado por el propio gas. Del flujo se escapan gases y cenizas muy finas, que forman una nube acompañante. Al avanzar el flujo, transporta junto con la ceniza, líticos (fragmentos de rocas, arrancados en el momento de la explosión o de las paredes del conducto) y fragmentos de pómez aplastados por la presión (llamados flamas). El flujo se detiene al perder el gas y si la temperatura es todavía lo suficientemente alta, las cenizas se sueldan. Los depósitos procedentes de las coladas piroclásticas se conocen como ignimbritas. Los piroclastos incorporados a la columna de gas, pueden ser arrastrados por el viento y caer en forma de lluvia de cenizas a grandes distancias.

Las oleadas piroclásticas, al ser menos densas, forman depósitos de poca entidad de carácter turbulento y con estructuras de estratificación cruzada, duna y antiduna. Estos flujos se adaptan en su desplazamiento a la topografía preexistente en el terreno, pero con capacidad suficiente para remontar algunos obstáculos. Es importante reconocer los depósitos de los materiales volcánicos en relación con los procesos que los originan.

Lahares

Consisten en una avalancha de materiales volcánicos no consolidados, especialmente cenizas que se han acumulado sobre el cono, y que son movilizados por agua. El conjunto se mueve ladera abajo, canalizándose por los barrancos y cargándose de rocas, troncos, etc., pudiendo recorrer grandes distancias con gran poder destructivo. El agua necesaria para iniciar el proceso puede proceder de lluvias intensas (Pinatubo, Filipinas, 1991) o de la fusión parcial del hielo presente en la cima del volcán (Nevado de Ruiz, Colombia, 1985). Los lahares suelen desencadenarse después de la erupción cuando se combina el máximo
de material no consolidado con la presencia de agua y en las grandes erupciones siguen generándose varios años después de finalizada la erupción.

Colapso

Un fenómeno muy peligroso es el colapso del edificio volcánico, formado por la acumulación de los materiales de sucesivas erupciones sin cohesión entre ellos. La superposición de materiales duros y blandos da lugar a una estructura que, en algunos casos, puede resultar inestable y producir el colapso de una parte del edifico; las capas de materiales blandos y el agua pueden facilitar el movimiento del conjunto. También, la intrusión de un gran volumen de magma en el edificio volcánico puede desestabilizarlo y producir su colapso, como ocurrió en el volcán St. Helens (USA) en 1980.

Calderas

El término caldera es de carácter morfológico y se aplica a relieves en forma de caldero. Actualmente en volcanología se utiliza para caracterizar las estructuras de colapso, formadas después de la salida rápida de un gran volumen de magma que vacía total o parcialmente la cámara magmática, provocando el hundimiento de la estructura que hay encima (Fig. 5). Este colapso reactiva el dinamismo volcánico, generando fases de alta explosividad. El resultado final es una depresión, generalmente de dimensiones kilométricas, con paredes verticales formadas principalmente por los materiales emitidos en esa etapa. Las Cañadas del Teide (Canarias, España), Santorini (Grecia), Campos Flegreos (Italia) y Furnas (Azores, Portugal), son magníficos ejemplos de este proceso. En el cráter de algunos volcanes se forma un lago de lava que, al vaciarse por disminución de la presión del magma o derrame lávico, da origen a estructuras de tipo caldera. El volcán Masaya en Nicaragua puede servir de ejemplo de este proceso. Los maares, producidos en explosiones freáticas presentan también el aspecto de una pequeña caldera

Terremotos

La actividad sísmica presente en un volcán activo es difícil de clasificar y depende de cada escuela. En general, esta actividad incluso en periodos de reposo, puede ser muy intensa, con una gran cantidad de eventos de poca magnitud (menores de 2 en la escala de Richter) que suelen presentarse en grupos o enjambres (Fig. 48), además de los sismos tectónicos que ocurren en la zona. El aumento de la actividad del volcán lleva asociado un incremento de la sismicidad. Estos eventos sísmicos son de pequeña magnitud debido a la escasa energía disponible que puede liberarse como energía sísmica. La fase gaseosa genera leves movimientos sísmicos que son superficiales y sólo pueden ser registrados por estaciones muy próximas. Las explosiones que acompañan a las erupciones también producen un tipo de evento sísmico muy característico, aunque de poca energía. El estudio de las explosiones se realiza combinando un sismómetro con un micrófono, de forma que se pueda separar la onda que llega por el terreno, de la onda sonora que viaja por el aire.

El riesgo volcánico

El riesgo volcánico es un concepto que gradualmente se va teniendo en cuenta, especialmente debido a las últimas erupciones catastróficas ocurridas, con pérdida de vidas humanas y al impacto y difusión que éstas han tenido en los medios de comunicación. Paralelamente, también destaca la labor de concienciación y divulgación que se ha estado llevando a cabo por diversos organismos oficiales de todo el mundo, mediante la puesta en marcha de diversas iniciativas. Entre ellas, debemos hacer especial mención al programa Década para la Mitigación de los Desastres Naturales 1990-2000, declarado por Naciones Unidas después del desastre provocado por la erupción del Nevado de Ruiz en Colombia en 1985. Así, podríamos decir que en los últimos años se está impulsando una cultura para la mitigación de los desastres naturales a partir de diversas líneas de actuación: desarrollo de metodologías para la estimación objetiva del riesgo, divulgación científica a diversos niveles, programas educativos, etc.

Volcán Tungurahua (Ecuador) en la erupción de agosto de 2003. Foto R. Ortiz

Desde el punto de vista de la metodología actual, un error frecuente que se da en el análisis del riesgo volcánico es asociarlo al riesgo sísmico (Fig. 38), cuando sólo tienen en común ser los desastres naturales más espectaculares pertenecientes a la actividad interna del planeta.

 

 

 

 

 

Figura 38 . Ciclo de desastre sísmico y volcánico: 1 impacto (terremoto o erupción), 2 socorro por parte de la Protección Civil, 3 reconstrucción, 4 obras de mitigación ante el próximo evento, 5 preparación y educación, 6 crisis volcánica antes de la erupción que puede prolongarse varios años.

Una diferencia esencial que se da entre ambos radica en que mientras que el riesgo sísmico representa un peligro único (el terremoto) y casi instantáneo, la erupción volcánica puede prolongarse durante meses y los factores de peligro que posee son múltiples (Fig. 39): coladas lávicas, flujos de piroclastos y caída de cenizas, lahares y avalanchas, gases, sismos volcánicos, tsunamis, anomalías térmicas, deformaciones del terreno, etc.

 

Figura 39 . La figura muestra un resumen de los principales peligros volcánicos.

Riesgo

El riesgo podría definirse como la expectación de que ciertos eventos produzcan un impacto negativo sobre los elementos antrópicos expuestos de un área, por tanto, si el hombre o sus infraestructuras no están presentes, no habría riesgo.

 

 

Figura 40 .- Concepto de riesgo volcánico. La peligrosidad es la probabilidad de que un punto sea afectado por el fenómeno. La exposición son los bienes que hay en cada punto. La vulnerabilidad es el % de daños que produce el evento. En A se presenta un ejemplo con cuatro casas próximas a un volcán explosivo. Ante una caída de cenizas (B) se tienen daños del 60% en (1), del 20% en (2) y 1% en (3). Para un flujo piroclástico (C) tenemos 100% de daños en 1 y 2

Este análisis se realiza a partir del estudio de eventos ocurridos en el pasado y extrapolados al periodo actual, siendo los intereses económicos el parámetro utilizado para cuantificar el riesgo final De acuerdo con los conocimientos actuales, el problema del análisis del riesgo se enmarca en un ámbito probabilístico que debe unirse al estudio determinista del fenómeno. Así, el riesgo tendrá siempre un valor numérico (monetario o en número de víctimas) que podrá calcularse a partir de las fórmulas empleadas según la metodología seguida y su cuantificación viene determinada por el cálculo previo de la peligrosidad vulnerabilidad exposición , siendo el primero el resultado del producto de los tres factores (Fig. 40).

Riesgo = peligrosidad * vulnerabilidad * exposición

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Peligrosidad

La peligrosidad puede definirse como la probabilidad de que un lugar, en un intervalo de tiempo determinado sea afectado por un evento peligroso.

El concepto de peligrosidad volcánica engloba aquel conjunto de eventos que se producen en un volcán y pueden provocar daños a personas o bienes expuestos. Por este motivo, la historia eruptiva de un volcán es un factor importante a la hora de determinar su peligrosidad volcánica, al permitirnos definir de forma aproximada su estado actual o más reciente y prever su comportamiento en el futuro (Fig. 41).

Los mapas de peligro expresan el grado de probabilidad de que uno de los fenómenos volcánicos (coladas de lava, caída de piroclastos, lahares, etc.) afecte un lugar concreto en un determinado intervalo de tiempo. Cuando estos mapas se hacen para una amplia zona (isla o municipio) y un intervalo de tiempo de 100 años, la información obtenida se utiliza como base para los Planes Generales de Ordenación del Territorio.

Figura 41 . El diagrama muestra los pasos necesarios que deben realizase para la adecuada gestión de una crisis volcánica.

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Exposición

Representa el valor de los bienes sujetos a posibles pérdidas, siendo su valor cero cuando no hay ningún bien presente en el área afectada por un fenómeno natural.

Gaetano Calvi: Erupción del Vesubio del 9 de febrero de 1850 . Original en el Museo N. Ciencias Naturales. CSIC. Madrid

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Vulnerabilidad

Es el porcentaje esperado de daño (pérdida) que van a sufrir los bienes expuestos si ocurre el evento y se expresa en % del valor total del elemento en riesgo. Este valor, al ser un concepto estadístico, hay que calcularlo para todos los elementos similares (igual tipo de construcción, de cultivo, etc.), por ello se prefiere definir una escala de daños de tres niveles: ligero (0-20%), moderado (10-60%) y grave (50-100%) que se superponen por la dificultad real de distinguir si un daño es del 45% ó 55% del total.

No sólo las vidas humanas son los elementos de riesgo, ya que nuestra sociedad posee y depende de estructuras básicas muy vulnerables, como son los sistemas de comunicación o las redes de distribución de agua y energía. Además, la complejidad de la sociedad tecnológica actual hace que sea mucho más vulnerable que las sociedades primitivas de subsistencia.

Teniendo en cuenta lo anterior, el daño causado por una erupción volcánica depende en primer lugar del tipo y magnitud de la erupción, de la distancia entre el elemento de riesgo y la fuente origen de peligro, de la topografía, del viento y de otras variables meteorológicas, de la vulnerabilidad y finalmente de todas aquellas medidas que se hayan tomado por parte del hombre para mitigar en lo posible el riesgo (alarmas, sistemas de vigilancia, planes de evacuación, etc.).

Conceptos claves para comprender la gestión del riesgo volcánico

Por José Manuel Marrero Llinares, Experto en riesgo volcánico

Conceptos fundamentales        
Para comprender un texto relacionado con un área de conocimiento, siempre es necesario conocer los términos y conceptos básicos. En el caso de la gestión del riesgo volcánico hay términos que se confunden o no se aplican correctamente, dificultando la comunicación con los equipos científicos.

Predicción o pronóstico              
Hasta los años 60, se pensaba que la predicción de un fenómeno se podía hacer si se conocía el sistema de ecuaciones que lo rigen. Sin embargo, hoy sabemos que, aunque conozcamos perfectamente esas ecuaciones, la predicción no es posible si estas presentan un comportamiento caótico (Lorenz, 1963). Por consiguiente, sólo podemos tener un conocimiento aproximado de la evolución del fenómeno, conocimiento que es, tanto más impreciso, cuanto mayor sea el intervalo de tiempo a predecir. Por ello, en volcanología no se pude hacer una predicción y se introduce el concepto de pronóstico, que lleva incluido una incertidumbre que afecta tanto al tiempo de ocurrencia como a las características del fenómeno (Turcotte, 1997).

Incertidumbre
La incertidumbre describe el grado de desconocimiento de un fenómeno, a la que hay que añadir otras causas que la incrementan: datos incompletos, desacuerdos entre científicos, errores en el manejo de los datos, deficiente construcción de los modelos teóricos, etc. (Yoe, 1996). En lo que respecta al estudio de la actividad volcánica, la incertidumbre es siempre un aspecto que hay que tener en cuenta, especialmente durante las emergencias. La incertidumbre del sistema no puede disminuirse, pero sí tratar de minimizar el error humano. El grado de incertidumbre se puede cuantificar asignando probabilidades.

La probabilidad              
La visión clásica define la probabilidad de un evento como la frecuencia con que se repite a lo largo de un intervalo de tiempo y/o espacio (Yoe, 1996). Por ejemplo, la probabilidad de una erupción es la frecuencia (número de veces), con que se ha repetido durante un intervalo de tiempo. En un periodo de 100 años, si ha ocurrido 10 veces, la probabilidad sería 10/100.
La probabilidad de ocurrencia dependerá del intervalo de tiempo, el área de estudio o escala y, muy especialmente, de la serie temporal histórica que nos permita definir cada cuanto se producen los sucesos: cuanto más larga y precisa sea la serie temporal, más calidad tendrán los datos de probabilidad. En el Caso de Canarias, los datos son incompletos y varían considerablemente de una isla a otra (Astiz et al, 2000). Cuando se dispone de datos de calidad, es posible aplicar modelos estadísticos más elaborados (Mendoza-Rosas and De la Cruz-Reyna, 2008). También pueden asignarse probabilidades en base a la cuantificación de la evolución de los observables (actividad sísmica, deformación, gases, etc).

Otro punto de vista es el enfoque subjetivo o personal, donde la asignación de probabilidades de ocurrencia depende del grado de convencimiento que una persona posee, teniendo en cuenta la información de la que dispone y su conocimiento sobre esa materia (Kaplan and Garrick, 1981). En cualquier emergencia volcánica, siempre coexistirán esas dos aproximaciones sobre la evolución del fenómeno. Por ello, es fundamental que los gestores de la emergencia conozcan en que se basan los pronósticos o análisis relacionados con la actividad volcánica.

Susceptibilidad volcánica

La susceptibilidad volcánica es la probabilidad de que, en un periodo de tiempo y en un lugar determinado, se produzca una erupción (Wadge et al, 1994). Existen diversas metodologías para calcularla, teniendo en cuenta la historia eruptiva del lugar, distribución espacial de conos volcánicos, fallas, diques y otros elementos, junto a complejos análisis (Jaquet et al, 2008; Cappello et al, 2010; Martí and Felpeto, 2010; Becerril et al, 2013) . En las zonas de volcanismo disperso, los estudios relacionados con la susceptibilidad volcánica deben ser tomados con mucha precaución. Una mala interpretación podría dar lugar a considerar que, en algunas zonas, nunca podría producirse una erupción, circunstancia que puede no ser real.

Peligro volcánico

El peligro volcánico se define como la probabilidad de que un punto de la superficie terrestre, en un intervalo de tiempo determinado, sea afectado por un evento peligroso (Llinares et al, 2004), en este caso, por el material que emite un volcán durante una erupción. Sin embargo, el impacto esperado también se puede representar en base al espesor del material, energía, etc. En ocasiones, es habitual hablar de peligros volcánicos de forma genérica, haciendo alusión solo a la forma en la que se emite el material (coladas de lava, caídas de ceniza, etc.), sin tener en cuenta el concepto probabilístico de la peligrosidad. El material volcánico se emite de forma distinta (solido, líquido y gaseoso), variando en sus proporciones en función de las características de la erupción. Por tanto, la peligrosidad está en función del tipo de erupción y la distancia a la que se encuentra la zona de análisis (Fournier d’Albe, 1979). Al igual que para los terremotos, se ha introducido el concepto de    magnitud de la erupción en función del volumen de magma emitido (Scandone et al, 2009) y el Indice de Explosividad Volcánica (VEI), (Newhall and Self, 1982), en función de la violencia de la erupción, representada por la altura a la que se eleva la columna eruptiva.

Los peligros volcánicos, aunque coexistan durante una erupción, cada uno de ellos pre senta un comportamiento físico distinto, debiendo estudiarse por separado. Por ejemplo, las coladas de lava se comportan como un flujo gravitacional y buscan siempre la pendiente favorable, estando muy condicionadas por la topografía preexistente. Para el caso de las cenizas, es más importante la dirección y velocidad del viento. Los block-and-ash están condicionados por ambas cosas, la topografía, que afecta principalmente al flujo, y la dirección de los vientos, que afecta a la nube acompañante. Durante una emergencia, hay que considerar todos los peligros volcánicos (Marrero et al, 2013). En Smith (2013), se distingue entre peligros volcánicos primarios, los que están asociados directamente a la forma en la que se emite el material volcánico y los peligros volcánicos secundarios, aquellos producidos por la actividad volcánica antes, durante o después de una erupción; terremotos, deformación del terreno, desprendimientos, lahares, tsunamis, emisión de gases, etc.

Exposición
La exposición representa el valor, en términos económicos, de los bienes o personas expuestas en un área amenazada por un volcán. Si el área está deshabitada y no hay infraestructuras, entonces este valor es cero. La exposición permite cuantificar el impacto del volcán. En referencia a las personas, estas se contabilizan por su equivalente económico o por el número de víctimas.

Vulnerabilidad
La vulnerabilidad es el porcentaje de daño esperado en el caso de que un bien, o una persona, se vean afectados por alguno de los peligros volcánicos (Llinares et al, 2004). La vulnerabilidad se expresa en porcentaje, siendo el 100 % equivalente a destrucción total. Para calcular la vulnerabilidad es recomendable distinguir o agrupar los bienes similares, por ejemplo, no es igual la resistencia que tiene una casa antigua a la caída de cenizas que una edificación más reciente (Martí et al, 2008b). Además, también se calcula para cada uno de los peligros volcánicos; si una colada de lava afecta a una vivienda la destrucción será prácticamente del 100 % mientras que, si le afectara la caída de cenizas, dependiendo de donde se encuentre ubicada, los daños podrían ser leves o muy graves.

Medidas de mitigación
Una vez conocidos los peligros, la vulnerabilidad y la exposición, se pueden plantear estrategias a corto o largo plazo, para reducir el impacto que pueda tener la actividad volcánica sobre el área que se pretenda proteger (Baxter et al, 2008). Una parte de estas medidas están relacionadas directamente con la planificación del territorio y la selección adecuada de infraestructuras, tanto en características como en su emplazamiento. Otro tipo de medidas se ejecutan durante las emergencias, por ejemplo las evacuaciones (Marrero et al, 2013).

Riesgo
El riesgo puede definirse como los daños esperados, destrucción de bienes, pérdidas de vidas o capacidad productiva, para un intervalo de tiempo dado, en el caso de producirse un fenómeno natural o antrópico adverso (Unesco, 1972), en nuestro caso, una erupción volcánica. El riesgo puede expresarse de forma cuantitativa en términos de promedio de pérdidas (5000 muertos en 50 años) o de probabilidad (hay un 100 % de probabilidad de que mueran 5000 personas en los próximos 50 años) (Coburn et al, 1991). Es habitual confundir los términos de riesgo y peligrosidad, sin embargo, si observamos las definiciones anteriores, vemos que sólo existe riesgo si está presente el hombre o sus infraestructuras, por contraposición a la peligrosidad, donde sólo se tiene en cuenta el fenómeno natural. Por tanto, en una zona deshabitada, para erupciones de magnitud pequeña, que afecten solo a su entorno próximo, el riesgo es cero o muy bajo. Si la magnitud de la erupción es mayor, aunque el entorno próximo del volcán esté totalmente deshabitado, la columna de ceniza suele afectar a la aviación, como pasó en el caso de la erupción del volcán Islandés Eyjafjallajökull (Gudmundsson et al, 2010), por ello, hoy en día es difícil hablar de riesgo cero. Existen varias fórmulas para calcular el riesgo, en las que se tiene en cuenta los elementos anteriormente explicados; susceptibilidad, peligrosidad, vulnerabilidad, mitigación y exposición (Kelman, 2003). A continuación vemos las más importantes:

De acuerdo con Fournier d’Albe (1979), siguiendo las definiciones propuestas por Unesco (1972):

R = P ∗ V ∗ E

Donde R es el riesgo, P el peligro volcánico, V la vulnerabilidad y E la exposición. De la Cruz-Reyna (1996), considera que la preparación (Pre), reduce la vulnerabilidad:

R = (P ∗ V ∗ E) / Pre

Helm (1996), considera el riesgo como el producto entre la Probabilidad de que ocurra (Pro), por una medida de las Consecuencias (Con) (pérdidas de vida, coste financiero):

R = P ro ∗ Con

El mayor problema que tiene hoy en día trabajar en riesgo, es la disponibilidad de datos, que deben ser precisos, detallados y estar lo más actualizados posibles. Su obtención siempre representa un gran esfuerzo y, una vez obtenidos, necesitan un protocolo de actualización continua, además de tener presente los posibles cambios estacionales (por ejemplo, la temporada turística que incrementa el número de personas en el área) (Marrero, 2009; Marrero et al, 2013).

Mapa de peligro vs escenario volcánico              
El concepto de mapas de peligros es relativamente reciente y nace para manejar el riesgo asociado a los grandes aparatos volcánicos (por ejemplo, Popocatepetl http://www.cenapred.unam.mx/es/Instrumentacion/InstVolcanica/MVolcan/MapaPeligros/), (Macías et al, 1995; De la Cruz-Reyna and Tilling, 2008). Considera todos los peligros que puedan ocurrir y en su grado máximo, permitiendo definir zonas de exclusión, zonas seguras, etc. Se construyen teniendo en cuenta la historia eruptiva del volcán, conjuntamente con los simuladores de los peligros volcánicos. Se ha extrapolado a otros sistemas volcánicos pero, en las zonas donde el volcanismo es disperso, es necesario aplicar otro tipo de metodologías para que sean útiles (Lindsay et al, 2010).

El escenario volcánico está referido a la recreación de una erupción de determinadas características y se utiliza para la gestión de una crisis volcánica (Marrero, 2009) o para validar la eficacia de un modelo, simulando una erupción pasada conocida (Crisci et al, 2004). La información de las redes de monitoreo y las aportaciones del grupo de expertos, permiten definir los parámetros de simulación de la erupción (Marzocchi et al, 2008). También permite la calibración de los modelos de simulación o la realización de ejercicios conjuntos con Protección Civil para entrenamiento y validación de los planes de emergencia (Zuccaro et al, 2008; Marrero et al, 2013).

Conceptos elementales para comprender los volcanes

A

ALCALINA: Término para referirse a rocas ricas en feldespatos (sódicos o potásicos). Estas rocas se asocian normalmente a volcanismo explosivo.

ANDESÍTICO (magma): Rico en feldespato y minerales de ferromagnesio; contenido de sílice de 54% a el 62% aproximadamente. Normalmente genera erupciones de alta explosividad.

ARMÓNICO (tremor): Tipo de tremor producido por una continua liberación de energía sísmica  asociada con el movimiento subterráneo demagma.

B

BASALTICO (volcán): Tipo de volcán que se caracteriza por emitir materiales de color oscuro que contienen entre un 45% a 54% de sílice, y por lo general, son ricos en hierro y magnesio. Normalmente generan erupciones efusivas de menor explosividad.
BASALTO: Roca ignea de color oscuro, grisáceo o azulado compuesta funtamentalmente por entre un 45% a 54% de sílice, y por lo general, son ricos en hierro y magnesio. Cuando el basalto de enfría con rapidez puede formar la disyucción columnar. Magníficos ejemplos de este fenómeno son Los órganos de La Gimera o La rosa de piedra de la Orotava.
BOMBA (volcánica): Fragmento de roca fundida o semi fundida normalmente de aspecto redondeado u ovalado cuyo diámetro oscila entre, 2 1/2pulgadas a muchos pies de diámetro. Son expulsadas durante una erupción volcánica y pueden alcanzar distancias de varios kilómetros entorno al cráter. Debido a su condición plástica, las bombas pueden modificar su forma durante el vuelo o en el momento del impacto.

C

CABELLOS DE PELÉ: Filamento de lava cristalizada no superior a un milímetro de diámetro y hasta dos metros de largo que se forma cuando las lavas fluidas se enfrían. Tiene ese nombre en honor a la diosa Pelé que en la mitología de Hawai mora en el interior de los volcanes.

CALDERA (volcánica): Gran cráter formado por el colapso o hundimiento de la superficie del suelo después de una gran erupción. Durante la formación de una caldera la cámara magmática se vacía parcialmente expulsando grandes cantidades de ceniza y  escombros piroclásticos.

CÁMARA (magmática): Cavidad subterránea que contiene el magma y los gases que alimentan a un volcán.

CENIZA: Fragmentos finos (menos de 2 milímetros de diámetro) de lava o roca que se forman en una erupción volcánica y que son arrastrados por el viento dominante. Son especialmente peligrosas para la navegación aérea.
CÍNDER (cono de): Cono volcánico construido en su totalidad de material fragmentario suelto (piroclastos).

CINERITAS: Material granulado fino que conforma depósitos originados por oleadas piroclásticas asociadas al volcanismo explosivo.

CLASTOGÉNICA (lava): Referente a una lava formada por la acumulación de piroclastos en estado fundido.

COLA DE GALLO (volcánica): Expresión que se refiere al aspecto de las explosiones que se generan durante las erupciones submarinas cuando están próximas a emerger a la superficie conocida como fase  Surtseyana. Estas colas se forman por una mezcla de vapor de agua (causada por el agua de mar hirviendo) y la ceniza volcánica oscura que produce en erupción.

COLADA: Acumulación de lava que desciende por el edificio volcánico durante las erupciones. Según las propiedades del magma y la pendiente sobre la que discurra pueden tener múltiples características.

COLAPSO: Derrumbe de una estructura o edificio volcánico.

COLUMNA ERUPTIVA: Parte vertical de la erupción en forma de nube que se eleva por encima de una chimenea volcánica.

COMITÉ CIENTÍFICO: Según el PEVOLCA (Plan de Emergencia Volcánica de Canarias) es el grupo de expertos que deben informar a la dirección del Plan, al Comité Técnico de Gestión y al Gabinete de Información acerca de la actividad volcánica y sus efectos sobre el territorio y las personas.

CONO: Acumulación de materiales volcánicos entorno a la boca eruptiva normalmente de forma piramidal.

CRÁTER: Depresión circular formada por  explosión o derrumbe en una chimenea volcánica.

CRISIS (volcánica): Término que se refiere a todos los procesos que deben ponerse en marcha para gestionar el impacto de una erupción volcánica en cuanto a su potencial afección a las personas e infraestructuras para tratar de minimizar sus efectos.

CSIC: Siglas que hacen referencia al Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Algunos de sus miembros especializados en Ciencias de La Tierra asesoran al IGN en su labor de vigilancia volcánica.

 

D

DEFORMACIÓN (del terreno): Variación por elevación, hundimiento o desplazamiento lateral de la superficie del suelo. Es uno de los indicadores más fiables para determinar posible actividad volcánica.

DELIZAMIENTO GRAVITACIONAL: Avalancha de materiales volcánicos que se produce cuando el terreno se vuelve inestable. En ocasiones pueden ser inducidas por actividad sísmica intensa o moderada cuando es continuada en el tiempo.

DIQUE: Intrusión de magma que se inserta en una grita de la roca que la rodea. También se refiere a los elementos del paisaje volcánico con forma de pared que afloran cuando la erosión desmantela la roca encajante.

DOMO: Edificio volcánico con forma de cúpula y aspecto redondeado. Suelen formarse cuando el magma es demasiado denso para fluir con normalidad tendiendo a acumularse sobre el centro eruptivo. Su superficie suele ser de aspecto áspero o en bloques debido al enfriamiento de la lava. Los domos se asocian a volcanismo explosivo. Su desmonoramiento puede generar flojos piroclásticos. Magníficos ejemplos de domo son Montaña Blanca (Parque Nacional del Teide, España) o Montaña de Guaza (Arona, Tenerife).

DORSAL: Estructura volcánica formada por una alineación de edificios volcánicos originarios a lo largo de una línea de debilidad.

E

EFUSIVO (volcán): Referente a aquellos volcanes cuya actividad predominante es la emisión de lavas y presentan un carácter menos explosivo.

ENJAMBRE (sísmico): Acumulación de sismos entorno a una zona o periodo horario concreto.

EPICENTRO: Punto exacto en la superficie de la tierra donde se ha producido un terremoto.

ERUPCIÓN: Proceso geológico mediante el cual por medio de una fractura o conducto son vertidos al exterior materiales volcánicos o gases procedentes del interior de la tierra.

ESCORIA: Fragmento rocoso de aspecto áspero que se forma cuando un volcán en erupción lanza al aire fragmentos de lava que al caer en estado fundido  adquieren formas planas.

ESPASMÓDICO (tremor): Tremor que genera por la liberación de energía sísmica irregular en cuanto a frecuencia y amplitud.

ESTRATOVOLCÁN: Edificio volcánico formado por apilación de erupciones sucesivas.

ESTROMBOLIANA (erupción):Tipo de erupción que toma su nombre genérico de la actividad tipo de la isla de Stromboli (Islas Eólicas, al Norte de Sicilia) que presenta actividad efusiva con explosiones periódicas.

EXPLOSIVO (volcán): Término empleado para referirse  a un volcán en el que predomina la actividad explosiva sobre la efusiva.

F

FELDESPATO: Rocas ígnea de considerable dureza en cuya composición predominan silicatos de aluminio y de calcio, sodio o potasio, o mezclas de estas bases. Normalmente se asociacian a volcanismo explosivo.

FÉLSICO: Referente a rocas ígneas que tiene abundantes minerales de color claro. Normalmente se asocian a volcanismo explosivo.

FISURA (eruptiva): Alineación de grietas o fracturas alargadas por donde se emite lava, gases o piroclastos.

FLANCO (erupción de): Episodio eruptivo que se produce en el lateral del volcán en lugar de en su cumbre.

FLUJO (piroclástico): Mezcla turbulenta de gas y fragmentos de roca, la mayoría de los cuales son de cenizas del tamaño de partículas, expulsadosviolentamente de un cráter o fisura. La masa de piroclastos es normalmente de la temperatura muy alta y se mueven a grandes velocidades (a veces superiores a los 400km/hora) por las laderas, superficies plana o incluso sobre el agua. Son uno de los fenómenos más peligrosos del volcanismo. Ver vídeo.
FONOLITA: Roca ígnea volcánica (extrusiva) poco frecuente de composición intermedia (entre félsicos y máficos). Su aparición suele estar asociada a erupciones por mezcla de magmas como sucede en algunas erupciones  del Teide (Tenerife). El nombre “fonolita” proviene del griego y significa “piedra sonora” por el sonido metálico que produce si golpea una placa no fracturada.

FREÁTICA (erupción): Proceso eruptivo donde interactúan agua subterránea y magma.

FREÁTICOMAGMÁTICA (erupción): Proceso eruptivo donde interactúan agua subterránea y magma.

FUMAROLA: Una abertura pequeña que expulsa gases y  vapores.

G

GESTIÓN (de crisis): Término referente al conjunto de acciones que se derivan de la intervención de las autoridades responsables para afrontar un fenómeno volcánico.

GEOQUÍMICA: Referente a las propiedades de los gases y el agua.

GPS: Técnica de investigación que utiliza señales de una serie de satélites artificiales para determinar la posición en la superficie de la Tierra.

GREDA: Normbre que reciben en algunas regiones los materiales granulados expulsados por un volcán.

H

HIPOCENTRO: El punto interno de la corteza donde se inicia la ruptura durante un terremoto.

HORNITO: Pequeño cono formado por salpicaduras soldadas que se forma sobre la superficie de un flujo de lava basáltica (generalmentepahoehoe). Un Hornito se desarrolla cuando la lava es forzada hacia arriba a través de una abertura en la superficie enfriada de un flujo y luego se acumula alrededor de la abertura.

I

IGNIMBRITA: Roca formada por la  acumulación  generalizada y la consolidación de los flujos de ceniza y nubes ardientes procedentes de una erupción. El término se aplicaba originalmente sólo a los depósitos soldados pero ahora incluye los depósitos no soldados. En Canarias se conoce como “tosca”. En otros lugares se la denomina “toba”.

IGN: Siglas que hacen referencia al Instituto Geográfico Nacional. Es la institución responsable de la vigilancia volcánica en España y de comunicar a las autoridades cualquier anomalía observada.
INTRUSIÓN (magmática): Proceso mediante el cual el magma aprovecha fisuras para introducirse en las capas de roca pre-existente. También se denomina así a la masa fundida así formada dentro de la roca que lo rodea.

J

JAMEO: Normbre que se usa en Canarias para referise al hundimiento del techo de un tubo volcánico.

K

L

LAHAR: Término de origen indonesio que se refiere a flujos de agua, lodos o materiales volcánicos que descienden por las laderas y cauces que rodean los volcanes. Suelen producirse cuando en una erupción el magma derrite glaciares o cuando se dan lluvias torrenciales en áreas próximas a un volcán. Uno de los lahares más destructivos de la historia tuvo lugar durante la erupción del Nevado del Ruiz en Colombia en 1985 que generó 23.000 víctimas mortales arrasando la población de Armero.

LAVA: Nombre que toma el magma una vez que aflora a la superficie. Su origen procede del italiano (verbo lavare) refiriéndose a la corriente de fluido incandescente. Los geólogos también usan la palabra para describir los depósitos de flujos de lava solidificados y fragmentos lanzados al aire por erupciones explosivas (por ejemplo, bombas de lava o bloques).

LAPILLI: Fragmentos de roca entre 2 y 64 mm (0.08 a 2.5 pulgadas) de diámetro que fueron expulsados de un volcán durante una erupción explosiva. Lapilli significa “pequeñas piedras” en italiano. Lapilli se utiliza también para referirse a tipos diferentes de tefra, incluyendo escoria,piedra pómez y reticulitas.

LP (evento de lago periodo): Sismos de baja frecuencia (1-5 Hz) de una duración superior a la habitual. Suelen tener su origen en la resonancia en grietas, cavidades y conductos, debido a cambios de presión en los fluidos que existen en los volcanes. Habitualmente se consideran fenomenos precursores evidentes de actividad eruptiva.

M

MAAR: Edifico volcánico formado por la explosión de un cráter que le da una forma aplanada o de escasa altura. Por lo general presenta formamás o menos circular. En el sur de Tenerife existen excelentes ejemplos como Montaña Pelada o Montaña Amarilla formadas por la interacción del agua del mar durante estas erupciones costeras.
MAGMA: Roca fundida bajo la superficie de la Tierra.

MAREMOTO: Movimiento violento del agua de mares, oceános o lagos generando olas que invaden la costa y terrenos bajos normalmente producidas por desplazamientos repentinos del fondo del mar durante los terremotos o corrimientos de tierra submarinos. También pueden producirse debido al desprendimiento de grandes bloques de rocas o hielo. Ver consejos ante un maremoto (Sección de Otros Fenómenos Naturales).
MONÓGÉNICO/MONOGENÉTICO (volcán): Volcán generado en un solo proceso eruptivo.

N

Ñ

O

OBSIDIANA: Vídrio volcánico generado por el rápido enfriamiento del magma.

P

PLINIANA (erupción): Término genérico para referirse al tipo de erupción que relató el historiador Plinio en la antigüedad en el volcán Vesubio (Nápoles, Italia) caracterizada por una elevada explosividad, gran columna eruptiva y sucesión de flujos piroclásticos.

PELEANA (erupción): Término genérico para referirse al tipo de erupción generada por el Volcán Mont Peleé caracterizada por una elevada explosividad  y sucesión de flujos piroclásticos.

PELIGROSIDAD (volcánica): Probabilidad de que un lugar, en un intervalo de tiempo determinado, sea afectado por un evento peligroso.

PEVOLCA: Plan Especial de Protección Civil y Atención de Emergencias por riesgo volcánico en la Comunidad Autónoma de Canarias.

PICÓN: Nombre usado en Canarias para referise al  piroclástico granulado que forma los conos de cínder.

POLIGÉNICO/POLIGENÉTICO (volcán): Se refiere a aquel volcán que presenta cámara magmática y se construye a base de sucesivas erupciones.

PÓMEZ: Material framentario de extraordinaria ligereza que se genera en las erupciones explosivas. En Canarias también recibe el nombre de “Zahorra.

PORTAVOZ CIENTÍFICO: Persona responsable de trasladar la información del comité científico a los medios de comunicación durante una crisis volcánica.

Q

R

RIESGO (volcánico): Expectación de que ciertos eventos produzcan un impacto negativo sobre las personas o infraestructuras expuestass de un área; por tanto, si el hombre o sus infraestructuras no están presentes, no habría riesgo. Esta variable normalmente se calcula con la siguiente fórmula: peligrosidad x vulnerabilidad x exposición.

RIOLITA: Roca ígnea  de claro  con una textura de granos finos o a veces también vidrio y una composición química que contiene 69% de sílice o más y también  es rica en potasio y sodio. Normalmente se asocia a volcanismo explosivo.
S

SULFUROS: Término que se emplea normalmente para referirse al conjunto de gases con alto contenido en azufres.

SISMO: Fenómeno consistente en una liberación de energía súbita producto de la ruptura de la roca que genera ondas energéticas que según su magnitud pueden generar daños considerables. Los sismos se miden por medio de dos escales principalmente Richter y Mercalli.

SISMICIDAD: Historial sísmico de una determinada zona o región.

SISMÓGRAFO: Aparato empleado para registrar los movimientos sísmicos.

SISMOGRAMA: Imagen compuesta por las líneas continuas que genera la energía sísmica.

 T

TERREMOTO: Fenómeno consistente en una liberación de energía súbita producto de la ruptura de la roca que genera ondas energéticas que según su magnitud pueden generar daños considerables. Los sismos se miden por medio de dos escales principalmente Richter y Mercalli.

TOSCA: Nombre que se da en Canarias a la ignimbrita.

TREMOR: Actividad sísmica continuada, de baja amplitud a menudo asociada con el movimiento del magma subterráneo.

TRAQUITA: Roca ígneas extrusivas de grano fino, compuestas principalmente por  feldespato alcalino.

TSUNAMI: Término de origen japonés para referirse al maremoto. Ver consejos ante un maremoto (Sección de Otros Fenómenos Naturales).

TUBO (volcánico): Cueva volcánica, usualmente con forma de túneles, formados en el interior de coladas lávicas más o menos fluidas. Cuando cesa la emisión de lava desde el foco emisor, al enfriarse las paredes del tuvo su interior se vacía quedando la cavidad. 

U

V

VEI: Siglas en inglés para referirse al índice de explosividad volcánica. Fue propuesto en 1982 como una manera de describir el tamaño relativo o la magnitud de las erupciones volcánicas explosivas. Es un 0-a-8 índice de explosividad creciente. Cada incremento en el número representa unaumento en torno a un factor de diez. El VEI utiliza varios factores para asignar un número, incluyendo el volumen de material piroclástico emitido(por ejemplo, la caída de cenizas, flujos piroclásticos, y otras eyecciones), la altura de la columna eruptiva, la duración en horas y otros términos descriptivos cualitativos.

VISCOSIDAD: Propiedad que indica la capacidad de fluir de un líquido. Es un indicador clave para determinar la potencial explosividad del magma durante una erupción. También es determinante  para conocer la capacidad de avance una colada de lava.

VULCANIANA (erupción): Tipo de erupción que toma su nombre genérico de la actividad tipo de la isla de Vulcano (Islas Eólicas, al Norte de Sicilia) que presenta una considerable explosividad.

VULNERABILIDAD (volcánica): Es el porcentaje esperado de daño (pérdida) que van a sufrir los bienes expuestos si ocurre el evento y se expresa en % del valor total del elemento en riesgo.

W

X

Y

Z

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FUENTES:

-http://www.avo.alaska.edu/downloads/glossary.php

-José Antonio Rodríguez Losada. LAS ISLAS CANARIAS Y EL ORIGEN Y CLASIFICACIÓN DE LAS ROCAS ÍGNEAS

-DECRETO 73/2010, de 1 de julio, Plan Especial de Protección Civil y Atención de Emergencias por riesgo volcánico en la Comunidad Autónoma de Canarias (PEVOLCA).

-GUÍA DIDÁCTICA SOBRE RIESGO VOLCÁNICO.M.ª de los Ángeles Llinares, Ramón Ortiz, José Manuel Marrero.
-www.volcanesdecanarias.com