Antes de la erupción. Semáforo en verde
Conocer los pelígros volcánicos a los que se está expuesto.
En el capítulo 1 se presentan los fenómenos volcánicos que dan lugar a los peligros a que se está expuesto.
Caída de una bomba en el aparcamiento turístico del volcán Masaya (Nicaragua). Foto INETER. Nicaragua.
Los sismos en un área volcánica pueden alcanzar suficiente intensidad para producir caída de objetos y pequeños daños en las viviendas. Debemos asegurar todos aquellos muebles y enseres susceptibles de caer, especialmente los situados en las cabeceras de las camas. Asegure los anclajes o sujeciones de los depósitos de agua para evitar su rotura.
Las erupciones pueden producir caída de piroclastos, los de mayor tamaño caen relativamente cerca del centro emisor (bombas volcánicas), los más pequeños pueden caer a varios kilómetros y producir daños en las personas, techos y cristales de las viviendas. La caída de ceniza puede afectar, en función de los vientos, a zonas muy alejadas del volcán, acumulándose en las terrazas, campos de cultivo, caminos o cualquier superficie expuesta; convirtiéndose en un riesgo para las viviendas y la circulación de vehículos. Recuerde que estas zonas pueden seguir desarrollando su vida normal, con el semáforo en verde y sin embargo verse afectadas por la caída de cenizas.
Figura 1 . La acumulación de cenizas en los techos debe retirarse antes de producir el colapso del tejado. Hay que evitar que obstruya los sistemas de desagüe, por lo que deben cerrarse e instalar canalones auxiliares.
Se recomienda no salir de casa innecesariamente y lavar con agua potable todos los alimentos que vaya a consumir, especialmente las frutas y verduras. Si necesita conducir debe tener en cuenta que la ceniza puede disminuir la visibilidad y hacer que la carretera esté extremadamente resbaladiza.
Figura 2 . Al retirar la ceniza de los tejados deben extremarse las precauciones, pues es muy resbaladiza. Hay que trabajar con una cuerda de seguridad para evitar caídas. Proteja claraboyas y ventanas.
La ceniza es muy abrasiva , por lo que debe cambiar frecuentemente los filtros de los motores de los vehículos y proteger la vivienda sellando ranuras de puertas y ventanas para evitar su entrada, pues dañaría los electrodomésticos más utilizados y las llaves del gas. También es muy densa y pesa mucho, especialmente si está húmeda, y su acumulación en los tejados puede provocar su hundimiento (Fig. 53), por ello debe retirarla frecuentemente e impedir que se acumule, evitando que se introduzca en las canalizaciones de desagüe y las obstruya (Fig. 54).
Las cenizas pueden llevar gases peligrosos como el flúor, por ello, es conveniente el uso de mascarillas para no aspirarlas y gafas cerradas para evitar el contacto con los ojos; en caso de no disponer de este material debe protegerse la nariz y boca con un paño húmedo. Estos mismos gases se mezclan con el aire dando lugar a una serie de ácidos que son arrastrados por el rocío o la lluvia, generando lluvia ácida (Fig. 55) que provoca dolor de cabeza, asfixia, vómitos e irritaciones de ojos y piel, además de dañar las cosechas y las estructuras metálicas.
Los flujos que proceden del volcán (coladas de lavas, flujos piroclásticos y lahares) presentan peculiaridades propias en función de sus características y de la tasa de emisión y están condicionados por la topografía, por lo que se recomienda no circular por los cauces de barrancos o partes bajas próximas al volcán.
Recuerde que las formas volcánicas son muy inestables, por lo que pueden producirse deslizamientos o colapsos que movilizan gran cantidad de material que se desplaza gravitacionalmente, arrastrando todo lo que encuentra en su camino. Si llegan al mar pueden provocar un tsunami, por lo que debe tener en cuenta esta posibilidad y evitar las zonas bajas.
Figura 3 . La columna eruptiva es la responsable de múltiples fenómenos
La columna eruptiva es la responsable de múltiples fenómenos que afectan a la vida sobre la Tierra, al reaccionar los gases que contiene bajo la fuerte acción de la radiación ultravioleta en la estratosfera. El más conocido es la lluvia ácida que está producida por la disolución de los gases de la pluma volcánica en agua y su posterior caída.
|