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Vocabulario Volcánico Básico

Conceptos elementales para comprender los volcanes

 

A

ALCALINA: Término para referirse a rocas ricas en feldespatos (sódicos o potásicos). Estas rocas se asocian normalmente a volcanismo explosivo.

ANDESÍTICO (magma): Rico en feldespato y minerales de ferromagnesio; contenido de sílice de 54% a el 62% aproximadamente. Normalmente genera erupciones de alta explosividad.

ARMÓNICO (tremor): Tipo de tremor producido por una continua liberación de energía sísmica  asociada con el movimiento subterráneo de magma.

 

B

BASALTICO (volcán): Tipo de volcán que se caracteriza por emitir materiales de color oscuro que contienen entre un 45% a 54% de sílice, y por lo general, son ricos en hierro y magnesio. Normalmente generan erupciones efusivas de menor explosividad.

BASALTO: Roca ignea de color oscuro, grisáceo o azulado compuesta funtamentalmente por entre un 45% a 54% de sílice, y por lo general, son ricos en hierro y magnesio. Cuando el basalto de enfría con rapidez puede formar la disyucción columnar. Magníficos ejemplos de este fenómeno son Los órganos de La Gimera o La rosa de piedra de la Orotava.

BOMBA (volcánica): Fragmento de roca fundida o semi fundida normalmente de aspecto redondeado u ovalado cuyo diámetro oscila entre, 2 1/2 pulgadas a muchos pies de diámetro. Son expulsadas durante una erupción volcánica y pueden alcanzar distancias de varios kilómetros entorno al cráter. Debido a su condición plástica, las bombas pueden modificar su forma durante el vuelo o en el momento del impacto.

C

CABELLOS DE PELÉ: Filamento de lava cristalizada no superior a un milímetro de diámetro y hasta dos metros de largo que se forma cuando las lavas fluidas se enfrían. Tiene ese nombre en honor a la diosa Pelé que en la mitología de Hawai mora en el interior de los volcanes.

CALDERA (volcánica): Gran cráter formado por el colapso o hundimiento de la superficie del suelo después de una gran erupción. Durante la formación de una caldera la cámara magmática se vacía parcialmente expulsando grandes cantidades de ceniza y  escombros piroclásticos.

CÁMARA (magmática): Cavidad subterránea que contiene el magma y los gases que alimentan a un volcán.

CENIZA: Fragmentos finos (menos de 2 milímetros de diámetro) de lava o roca que se forman en una erupción volcánica y que son arrastrados por el viento dominante. Son especialmente peligrosas para la navegación aérea.

CÍNDER (cono de): Cono volcánico construido en su totalidad de material fragmentario suelto (piroclastos).

CINERITAS: Material granulado fino que conforma depósitos originados por oleadas piroclásticas asociadas al volcanismo explosivo.

CLASTOGÉNICA (lava): Referente a una lava formada por la acumulación de piroclastos en estado fundido.

COLA DE GALLO (volcánica): Expresión que se refiere al aspecto de las explosiones que se generan durante las erupciones submarinas cuando están próximas a emerger a la superficie conocida como fase  Surtseyana. Estas colas se forman por una mezcla de vapor de agua (causada por el agua de mar hirviendo) y la ceniza volcánica oscura que produce en erupción.

COLADA: Acumulación de lava que desciende por el edificio volcánico durante las erupciones. Según las propiedades del magma y la pendiente sobre la que discurra pueden tener múltiples características.

COLAPSO: Derrumbe de una estructura o edificio volcánico.

COLUMNA ERUPTIVA: Parte vertical de la erupción en forma de nube que se eleva por encima de una chimenea volcánica.

COMITÉ CIENTÍFICO: Según el PEVOLCA (Plan de Emergencia Volcánica de Canarias) es el grupo de expertos que deben informar a la dirección del Plan, al Comité Técnico de Gestión y al Gabinete de Información acerca de la actividad volcánica y sus efectos sobre el territorio y las personas.

CONO: Acumulación de materiales volcánicos entorno a la boca eruptiva normalmente de forma piramidal.

CRÁTER: Depresión circular formada por  explosión o derrumbe en una chimenea volcánica.

CRISIS (volcánica): Término que se refiere a todos los procesos que deben ponerse en marcha para gestionar el impacto de una erupción volcánica en cuanto a su potencial afección a las personas e infraestructuras para tratar de minimizar sus efectos.

CSIC: Siglas que hacen referencia al Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Algunos de sus miembros especializados en Ciencias de La Tierra asesoran al IGN en su labor de vigilancia volcánica.

 

D

DEFORMACIÓN (del terreno): Variación por elevación, hundimiento o desplazamiento lateral de la superficie del suelo. Es uno de los indicadores más fiables para determinar posible actividad volcánica.

DELIZAMIENTO GRAVITACIONAL: Avalancha de materiales volcánicos que se produce cuando el terreno se vuelve inestable. En ocasiones pueden ser inducidas por actividad sísmica intensa o moderada cuando es continuada en el tiempo.

DIQUE: Intrusión de magma que se inserta en una grita de la roca que la rodea. También se refiere a los elementos del paisaje volcánico con forma de pared que afloran cuando la erosión desmantela la roca encajante.

DOMO: Edificio volcánico con forma de cúpula y aspecto redondeado. Suelen formarse cuando el magma es demasiado denso para fluir con normalidad tendiendo a acumularse sobre el centro eruptivo. Su superficie suele ser de aspecto áspero o en bloques debido al enfriamiento de la lava. Los domos se asocian a volcanismo explosivo. Su desmonoramiento puede generar flojos piroclásticos. Magníficos ejemplos de domo son Montaña Blanca (Parque Nacional del Teide, España) o Montaña de Guaza (Arona, Tenerife).

DORSAL: Estructura volcánica formada por una alineación de edificios volcánicos originarios a lo largo de una línea de debilidad.

E

EFUSIVO (volcán): Referente a aquellos volcanes cuya actividad predominante es la emisión de lavas y presentan un carácter menos explosivo.

ENJAMBRE (sísmico): Acumulación de sismos entorno a una zona o periodo horario concreto.

EPICENTRO: Punto exacto en la superficie de la tierra donde se ha producido un terremoto.

ERUPCIÓN: Proceso geológico mediante el cual por medio de una fractura o conducto son vertidos al exterior materiales volcánicos o gases procedentes del interior de la tierra.

ESCORIA: Fragmento rocoso de aspecto áspero que se forma cuando un volcán en erupción lanza al aire fragmentos de lava que al caer en estado fundido  adquieren formas planas.

ESPASMÓDICO (tremor): Tremor que genera por la liberación de energía sísmica irregular en cuanto a frecuencia y amplitud.

ESTRATOVOLCÁN: Edificio volcánico formado por apilación de erupciones sucesivas.

ESTROMBOLIANA (erupción):Tipo de erupción que toma su nombre genérico de la actividad tipo de la isla de Stromboli (Islas Eólicas, al Norte de Sicilia) que presenta actividad efusiva con explosiones periódicas.

EXPLOSIVO (volcán): Término empleado para referirse  a un volcán en el que predomina la actividad explosiva sobre la efusiva.

F

FELDESPATO: Rocas ígnea de considerable dureza en cuya composición predominan silicatos de aluminio y de calcio, sodio o potasio, o mezclas de estas bases. Normalmente se asociacian a volcanismo explosivo.

FÉLSICO: Referente a rocas ígneas que tiene abundantes minerales de color claro. Normalmente se asocian a volcanismo explosivo.

FISURA (eruptiva): Alineación de grietas o fracturas alargadas por donde se emite lava, gases o piroclastos.

FLANCO (erupción de): Episodio eruptivo que se produce en el lateral del volcán en lugar de en su cumbre.

FLUJO (piroclástico): Mezcla turbulenta de gas y fragmentos de roca, la mayoría de los cuales son de cenizas del tamaño de partículas, expulsados violentamente de un cráter o fisura. La masa de piroclastos es normalmente de la temperatura muy alta y se mueven a grandes velocidades (a veces superiores a los 400km/hora) por las laderas, superficies plana o incluso sobre el agua. Son uno de los fenómenos más peligrosos del volcanismo. Ver vídeo.

FONOLITA: Roca ígnea volcánica (extrusiva) poco frecuente de composición intermedia (entre félsicos y máficos). Su aparición suele estar asociada a erupciones por mezcla de magmas como sucede en algunas erupciones  del Teide (Tenerife). El nombre "fonolita" proviene del griego y significa "piedra sonora" por el sonido metálico que produce si golpea una placa no fracturada.

FREÁTICA (erupción): Proceso eruptivo donde interactúan agua subterránea y magma.

FREÁTICOMAGMÁTICA (erupción): Proceso eruptivo donde interactúan agua subterránea y magma.

FUMAROLA: Una abertura pequeña que expulsa gases y  vapores.

G

GESTIÓN (de crisis): Término referente al conjunto de acciones que se derivan de la intervención de las autoridades responsables para afrontar un fenómeno volcánico.

GEOQUÍMICA: Referente a las propiedades de los gases y el agua.

GPS: Técnica de investigación que utiliza señales de una serie de satélites artificiales para determinar la posición en la superficie de la Tierra.

GREDA: Normbre que reciben en algunas regiones los materiales granulados expulsados por un volcán.

H

HIPOCENTRO: El punto interno de la corteza donde se inicia la ruptura durante un terremoto.

HORNITO: Pequeño cono formado por salpicaduras soldadas que se forma sobre la superficie de un flujo de lava basáltica (generalmente pahoehoe). Un Hornito se desarrolla cuando la lava es forzada hacia arriba a través de una abertura en la superficie enfriada de un flujo y luego se acumula alrededor de la abertura.

I

IGNIMBRITA: Roca formada por la  acumulación  generalizada y la consolidación de los flujos de ceniza y nubes ardientes procedentes de una erupción. El término se aplicaba originalmente sólo a los depósitos soldados pero ahora incluye los depósitos no soldados. En Canarias se conoce como "tosca". En otros lugares se la denomina "toba".

IGN: Siglas que hacen referencia al Instituto Geográfico Nacional. Es la institución responsable de la vigilancia volcánica en España y de comunicar a las autoridades cualquier anomalía observada.

INTRUSIÓN (magmática): Proceso mediante el cual el magma aprovecha fisuras para introducirse en las capas de roca pre-existente. También se denomina así a la masa fundida así formada dentro de la roca que lo rodea.

J

JAMEO: Normbre que se usa en Canarias para referise al hundimiento del techo de un tubo volcánico.

K

L

LAHAR: Término de origen indonesio que se refiere a flujos de agua, lodos o materiales volcánicos que descienden por las laderas y cauces que rodean los volcanes. Suelen producirse cuando en una erupción el magma derrite glaciares o cuando se dan lluvias torrenciales en áreas próximas a un volcán. Uno de los lahares más destructivos de la historia tuvo lugar durante la erupción del Nevado del Ruiz en Colombia en 1985 que generó 23.000 víctimas mortales arrasando la población de Armero.

LAVA: Nombre que toma el magma una vez que aflora a la superficie. Su origen procede del italiano (verbo lavare) refiriéndose a la corriente de fluido incandescente. Los geólogos también usan la palabra para describir los depósitos de flujos de lava solidificados y fragmentos lanzados al aire por erupciones explosivas (por ejemplo, bombas de lava o bloques).

LAPILLI: Fragmentos de roca entre 2 y 64 mm (0.08 a 2.5 pulgadas) de diámetro que fueron expulsados de un volcán durante una erupción explosiva. Lapilli significa "pequeñas piedras" en italiano. Lapilli se utiliza también para referirse a tipos diferentes de tefra, incluyendo escoria, piedra pómez y reticulitas.

LP (evento de lago periodo): Sismos de baja frecuencia (1-5 Hz) de una duración superior a la habitual. Suelen tener su origen en la resonancia en grietas, cavidades y conductos, debido a cambios de presión en los fluidos que existen en los volcanes. Habitualmente se consideran fenomenos precursores evidentes de actividad eruptiva.

M

MAAR: Edifico volcánico formado por la explosión de un cráter que le da una forma aplanada o de escasa altura. Por lo general presenta forma más o menos circular. En el sur de Tenerife existen excelentes ejemplos como Montaña Pelada o Montaña Amarilla formadas por la interacción del agua del mar durante estas erupciones costeras.

MAGMA: Roca fundida bajo la superficie de la Tierra.

MAREMOTO: Movimiento violento del agua de mares, oceános o lagos generando olas que invaden la costa y terrenos bajos normalmente producidas por desplazamientos repentinos del fondo del mar durante los terremotos o corrimientos de tierra submarinos. También pueden producirse debido al desprendimiento de grandes bloques de rocas o hielo. Ver consejos ante un maremoto (Sección de Otros Fenómenos Naturales).

MONÓGÉNICO/MONOGENÉTICO (volcán): Volcán generado en un solo proceso eruptivo.

N

Ñ

O

OBSIDIANA: Vídrio volcánico generado por el rápido enfriamiento del magma.

P

PLINIANA (erupción): Término genérico para referirse al tipo de erupción que relató el historiador Plinio en la antigüedad en el volcán Vesubio (Nápoles, Italia) caracterizada por una elevada explosividad, gran columna eruptiva y sucesión de flujos piroclásticos.

PELEANA (erupción): Término genérico para referirse al tipo de erupción generada por el Volcán Mont Peleé caracterizada por una elevada explosividad  y sucesión de flujos piroclásticos.

PELIGROSIDAD (volcánica): Probabilidad de que un lugar, en un intervalo de tiempo determinado, sea afectado por un evento peligroso.

PEVOLCA: Plan Especial de Protección Civil y Atención de Emergencias por riesgo volcánico en la Comunidad Autónoma de Canarias.

PICÓN: Nombre usado en Canarias para referise al  piroclástico granulado que forma los conos de cínder.

POLIGÉNICO/POLIGENÉTICO (volcán): Se refiere a aquel volcán que presenta cámara magmática y se construye a base de sucesivas erupciones.

PÓMEZ: Material framentario de extraordinaria ligereza que se genera en las erupciones explosivas. En Canarias también recibe el nombre de "Zahorra.

PORTAVOZ CIENTÍFICO: Persona responsable de trasladar la información del comité científico a los medios de comunicación durante una crisis volcánica.

Q

R

RIESGO (volcánico): Expectación de que ciertos eventos produzcan un impacto negativo sobre las personas o infraestructuras expuestass de un área; por tanto, si el hombre o sus infraestructuras no están presentes, no habría riesgo. Esta variable normalmente se calcula con la siguiente fórmula: peligrosidad x vulnerabilidad x exposición.

RIOLITA: Roca ígnea  de claro  con una textura de granos finos o a veces también vidrio y una composición química que contiene 69% de sílice o más y también  es rica en potasio y sodio. Normalmente se asocia a volcanismo explosivo.

S

SULFUROS: Término que se emplea normalmente para referirse al conjunto de gases con alto contenido en azufres.

SISMO: Fenómeno consistente en una liberación de energía súbita producto de la ruptura de la roca que genera ondas energéticas que según su magnitud pueden generar daños considerables. Los sismos se miden por medio de dos escales principalmente Richter y Mercalli.

SISMICIDAD: Historial sísmico de una determinada zona o región.

SISMÓGRAFO: Aparato empleado para registrar los movimientos sísmicos.

SISMOGRAMA: Imagen compuesta por las líneas continuas que genera la energía sísmica.

 T

TERREMOTO: Fenómeno consistente en una liberación de energía súbita producto de la ruptura de la roca que genera ondas energéticas que según su magnitud pueden generar daños considerables. Los sismos se miden por medio de dos escales principalmente Richter y Mercalli.

TOSCA: Nombre que se da en Canarias a la ignimbrita.

TREMOR: Actividad sísmica continuada, de baja amplitud a menudo asociada con el movimiento del magma subterráneo.

TRAQUITA: Roca ígneas extrusivas de grano fino, compuestas principalmente por  feldespato alcalino.

TSUNAMI: Término de origen japonés para referirse al maremoto. Ver consejos ante un maremoto (Sección de Otros Fenómenos Naturales).

TUBO (volcánico): Cueva volcánica, usualmente con forma de túneles, formados en el interior de coladas lávicas más o menos fluidas. Cuando cesa la emisión de lava desde el foco emisor, al enfriarse las paredes del tuvo su interior se vacía quedando la cavidad.

 

U

V

VEI: Siglas en inglés para referirse al índice de explosividad volcánica. Fue propuesto en 1982 como una manera de describir el tamaño relativo o la magnitud de las erupciones volcánicas explosivas. Es un 0-a-8 índice de explosividad creciente. Cada incremento en el número representa un aumento en torno a un factor de diez. El VEI utiliza varios factores para asignar un número, incluyendo el volumen de material piroclástico emitido (por ejemplo, la caída de cenizas, flujos piroclásticos, y otras eyecciones), la altura de la columna eruptiva, la duración en horas y otros términos descriptivos cualitativos.

VISCOSIDAD: Propiedad que indica la capacidad de fluir de un líquido. Es un indicador clave para determinar la potencial explosividad del magma durante una erupción. También es determinante  para conocer la capacidad de avance una colada de lava.

VULCANIANA (erupción): Tipo de erupción que toma su nombre genérico de la actividad tipo de la isla de Vulcano (Islas Eólicas, al Norte de Sicilia) que presenta una considerable explosividad.

VULNERABILIDAD (volcánica): Es el porcentaje esperado de daño (pérdida) que van a sufrir los bienes expuestos si ocurre el evento y se expresa en % del valor total del elemento en riesgo.

 

W

X

Y

Z

 

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FUENTES:

-http://www.avo.alaska.edu/downloads/glossary.php
-José Antonio Rodríguez Losada. LAS ISLAS CANARIAS Y EL ORIGEN Y CLASIFICACIÓN DE LAS ROCAS ÍGNEAS

-DECRETO 73/2010, de 1 de julio, Plan Especial de Protección Civil y Atención de Emergencias por riesgo volcánico en la Comunidad Autónoma de Canarias (PEVOLCA).
-GUÍA DIDÁCTICA SOBRE RIESGO VOLCÁNICO.M.ª de los Ángeles Llinares, Ramón Ortiz, José Manuel Marrero.
-www.volcanesdecanarias.com

 

 Conceptos claves para comprender la gestión del riesgo volcánico

 

Por José Manuel Marrero LLinares, Experto en riesgo volcánico

 

Conceptos fundamentales
Para comprender un texto relacionado con un área de conocimiento, siempre es necesario conocer los términos y conceptos básicos. En el caso de la gestión del riesgo volcánico hay términos que se confunden o no se aplican correctamente, dificultando la comunicación con los equipos científicos.


Predicción o pronóstico
Hasta los años 60, se pensaba que la predicción de un fenómeno se podía hacer si se conocía el sistema de ecuaciones que lo rigen. Sin embargo, hoy sabemos que, aunque conozcamos perfectamente esas ecuaciones, la predicción no es posible si estas presentan un comportamiento caótico (Lorenz, 1963). Por consiguiente, sólo podemos tener un conocimiento aproximado de la evolución del fenómeno, conocimiento que es, tanto más impreciso, cuanto mayor sea el intervalo de tiempo a predecir. Por ello, en volcanología no se pude hacer una predicción y se introduce el concepto de pronóstico, que lleva incluido una incertidumbre que afecta tanto al tiempo de ocurrencia como a las características del fenómeno (Turcotte, 1997).


Incertidumbre
La incertidumbre describe el grado de desconocimiento de un fenómeno, a la que hay que añadir otras causas que la incrementan: datos incompletos, desacuerdos entre científicos, errores en el manejo de los datos, deficiente construcción de los modelos teóricos, etc. (Yoe, 1996). En lo que respecta al estudio de la actividad volcánica, la incertidumbre es siempre un aspecto que hay que tener en cuenta, especialmente durante las emergencias. La incertidumbre del sistema no puede disminuirse, pero sí tratar de minimizar el error humano. El grado de incertidumbre se puede cuantificar asignando probabilidades.

La probabilidad
La visión clásica define la probabilidad de un evento como la frecuencia con que se repite a lo largo de un intervalo de tiempo y/o espacio (Yoe, 1996). Por ejemplo, la probabilidad de una erupción es la frecuencia (número de veces), con que se ha repetido durante un intervalo de tiempo. En un periodo de 100 años, si ha ocurrido 10 veces, la probabilidad sería 10/100.
La probabilidad de ocurrencia dependerá del intervalo de tiempo, el área de estudio o escala y, muy especialmente, de la serie temporal histórica que nos permita definir cada cuanto se producen los sucesos: cuanto más larga y precisa sea la serie temporal, más calidad tendrán los datos de probabilidad. En el Caso de Canarias, los datos son incompletos y varían considerablemente de una isla a otra (Astiz et al, 2000). Cuando se dispone de datos de calidad, es posible aplicar modelos estadísticos más elaborados (Mendoza-Rosas and De la Cruz-Reyna, 2008). También pueden asignarse probabilidades en base a la cuantificación de la evolución de los observables (actividad sísmica, deformación, gases, etc). 

Otro punto de vista es el enfoque subjetivo o personal, donde la asignación de probabilidades de ocurrencia depende del grado de convencimiento que una persona posee, teniendo en cuenta la información de la que dispone y su conocimiento sobre esa materia (Kaplan and Garrick, 1981). En cualquier emergencia volcánica, siempre coexistirán esas dos aproximaciones sobre la evolución del fenómeno. Por ello, es fundamental que los gestores de la emergencia conozcan en que se basan los pronósticos o análisis relacionados con la actividad volcánica.

Susceptibilidad volcánica
La susceptibilidad volcánica es la probabilidad de que, en un periodo de tiempo y en un lugar determinado, se produzca una erupción (Wadge et al, 1994). Existen diversas metodologías para calcularla, teniendo en cuenta la historia eruptiva del lugar, distribución espacial de conos volcánicos, fallas, diques y otros elementos, junto a complejos análisis (Jaquet et al, 2008; Cappello et al, 2010; Martí and Felpeto, 2010; Becerril et al, 2013) . En las zonas de volcanismo disperso, los estudios relacionados con la susceptibilidad volcánica deben ser tomados con mucha precaución. Una mala interpretación podría dar lugar a considerar que, en algunas zonas, nunca podría producirse una erupción, circunstancia que puede no ser real.

Peligro volcánico
El peligro volcánico se define como la probabilidad de que un punto de la superficie terrestre, en un intervalo de tiempo determinado, sea afectado por un evento peligroso (Llinares et al, 2004), en este caso, por el material que emite un volcán durante una erupción. Sin embargo, el impacto esperado también se puede representar en base al espesor del material, energía, etc. En ocasiones, es habitual hablar de peligros volcánicos de forma genérica, haciendo alusión solo a la forma en la que se emite el material (coladas de lava, caídas de ceniza, etc.), sin tener en cuenta el concepto probabilístico de la peligrosidad. El material volcánico se emite de forma distinta (solido, líquido y gaseoso), variando en sus proporciones en función de las características de la erupción. Por tanto, la peligrosidad está en función del tipo de erupción y la distancia a la que se encuentra la zona de análisis (Fournier d’Albe, 1979). Al igual que para los terremotos, se ha introducido el concepto de
magnitud de la erupción en función del volumen de magma emitido (Scandone et al, 2009) y el Indice de Explosividad Volcánica (VEI), (Newhall and Self, 1982), en función de la violencia de la erupción, representada por la altura a la que se eleva la columna eruptiva.

Los peligros volcánicos, aunque coexistan durante una erupción, cada uno de ellos pre senta un comportamiento físico distinto, debiendo estudiarse por separado. Por ejemplo, las coladas de lava se comportan como un flujo gravitacional y buscan siempre la pendiente favorable, estando muy condicionadas por la topografía preexistente. Para el caso de las cenizas, es más importante la dirección y velocidad del viento. Los block-and-ash están condicionados por ambas cosas, la topografía, que afecta principalmente al flujo, y la dirección de los vientos, que afecta a la nube acompañante. Durante una emergencia, hay que considerar todos los peligros volcánicos (Marrero et al, 2013). En Smith (2013), se distingue entre peligros volcánicos primarios, los que están asociados directamente a la forma en la que se emite el material volcánico y los peligros volcánicos secundarios, aquellos producidos por la actividad volcánica antes, durante o después de una erupción; terremotos, deformación del terreno, desprendimientos, lahares, tsunamis, emisión de gases, etc.

Exposición
La exposición representa el valor, en términos económicos, de los bienes o personas expuestas en un área amenazada por un volcán. Si el área está deshabitada y no hay infraestructuras, entonces este valor es cero. La exposición permite cuantificar el impacto del volcán. En referencia a las personas, estas se contabilizan por su equivalente económico o por el número de víctimas.

Vulnerabilidad
La vulnerabilidad es el porcentaje de daño esperado en el caso de que un bien, o una persona, se vean afectados por alguno de los peligros volcánicos (Llinares et al, 2004). La vulnerabilidad se expresa en porcentaje, siendo el 100 % equivalente a destrucción total. Para calcular la vulnerabilidad es recomendable distinguir o agrupar los bienes similares, por ejemplo, no es igual la resistencia que tiene una casa antigua a la caída de cenizas que una edificación más reciente (Martí et al, 2008b). Además, también se calcula para cada uno de los peligros volcánicos; si una colada de lava afecta a una vivienda la destrucción será prácticamente del 100 % mientras que, si le afectara la caída de cenizas, dependiendo de donde se encuentre ubicada, los daños podrían ser leves o muy graves.


Medidas de mitigación
Una vez conocidos los peligros, la vulnerabilidad y la exposición, se pueden plantear estrategias a corto o largo plazo, para reducir el impacto que pueda tener la actividad volcánica sobre el área que se pretenda proteger (Baxter et al, 2008). Una parte de estas medidas están relacionadas directamente con la planificación del territorio y la selección adecuada de infraestructuras, tanto en características como en su emplazamiento. Otro tipo de medidas se ejecutan durante las emergencias, por ejemplo las evacuaciones (Marrero et al, 2013).

Riesgo
El riesgo puede definirse como los daños esperados, destrucción de bienes, pérdidas de vidas o capacidad productiva, para un intervalo de tiempo dado, en el caso de producirse un fenómeno natural o antrópico adverso (Unesco, 1972), en nuestro caso, una erupción volcánica. El riesgo puede expresarse de forma cuantitativa en términos de promedio de pérdidas (5000 muertos en 50 años) o de probabilidad (hay un 100 % de probabilidad de que mueran 5000 personas en los próximos 50 años) (Coburn et al, 1991). Es habitual confundir los términos de riesgo y peligrosidad, sin embargo, si observamos las definiciones anteriores, vemos que sólo existe riesgo si está presente el hombre o sus infraestructuras, por contraposición a la peligrosidad, donde sólo se tiene en cuenta el fenómeno
natural. Por tanto, en una zona deshabitada, para erupciones de magnitud pequeña, que afecten solo a su entorno próximo, el riesgo es cero o muy bajo. Si la magnitud de la erupción es mayor, aunque el entorno próximo del volcán esté totalmente deshabitado, la columna de ceniza suele afectar a la aviación, como pasó en el caso de la erupción del volcán Islandés Eyjafjallajökull (Gudmundsson et al, 2010), por ello, hoy en día es difícil hablar de riesgo cero. Existen varias fórmulas para calcular el riesgo, en las que se tiene en cuenta los elementos anteriormente explicados; susceptibilidad, peligrosidad, vulnerabilidad, mitigación y exposición (Kelman, 2003). A continuación vemos las más importantes:

De acuerdo con Fournier d’Albe (1979), siguiendo las definiciones propuestas por Unesco (1972):

R = P ∗ V ∗ E

Donde R es el riesgo, P el peligro volcánico, V la vulnerabilidad y E la exposición. De la Cruz-Reyna (1996), considera que la preparación (Pre), reduce la vulnerabilidad:

R = (P ∗ V ∗ E) / Pre

Helm (1996), considera el riesgo como el producto entre la Probabilidad de que ocurra (Pro), por una medida de las Consecuencias (Con) (pérdidas de vida, coste financiero):

R = P ro ∗ Con

El mayor problema que tiene hoy en día trabajar en riesgo, es la disponibilidad de datos, que deben ser precisos, detallados y estar lo más actualizados posibles. Su obtención siempre representa un gran esfuerzo y, una vez obtenidos, necesitan un protocolo de actualización continua, además de tener presente los posibles cambios estacionales (por ejemplo, la temporada turística que incrementa el número de personas en el área) (Marrero, 2009; Marrero et al, 2013).

Mapa de peligro vs escenario volcánico
El concepto de mapas de peligros es relativamente reciente y nace para manejar el riesgo asociado a los grandes aparatos volcánicos (por ejemplo, Popocatepetl http://www.cenapred.unam.mx/es/Instrumentacion/InstVolcanica/MVolcan/MapaPeligros/), (Macías et al, 1995; De la Cruz-Reyna and Tilling, 2008). Considera todos los peligros que puedan ocurrir y en su grado máximo, permitiendo definir zonas de exclusión, zonas seguras, etc. Se construyen teniendo en cuenta la historia eruptiva del volcán, conjuntamente con los simuladores de los peligros volcánicos. Se ha extrapolado a otros sistemas volcánicos pero, en las zonas donde el volcanismo es disperso, es necesario aplicar otro tipo de metodologías para que sean útiles (Lindsay et al, 2010).

El escenario volcánico está referido a la recreación de una erupción de determinadas características y se utiliza para la gestión de una crisis volcánica (Marrero, 2009) o para validar la eficacia de un modelo, simulando una erupción pasada conocida (Crisci et al, 2004). La información de las redes de monitoreo y las aportaciones del grupo de expertos, permiten definir los parámetros de simulación de la erupción (Marzocchi et al, 2008). También permite la calibración de los modelos de simulación o la realización de ejercicios conjuntos con Protección Civil para entrenamiento y validación de los planes de emergencia (Zuccaro et al, 2008; Marrero et al, 2013).